Es septiembre, el mes de los comienzos, de los libros nuevos, el olor a forro, las agendas, los estuches, los nervios por ver con quién comparto clase, quiénes serán mis profesores/as este curso, las inseguridades, los miedos y las ILUSIONES, sobre todo las ilusiones, porque en septiembre todo empieza de nuevo para todos.
Este septiembre de 2018 comienza para mi cargado de ilusiones y expectativas, porque cierro etapa (dejo atrás un año duro de trabajo en la jefatura de estudios) y abro nueva, y porque inicio el curso escolar con esta nueva formación en CONVIVENCIA ESCOLAR: PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN.
Tras mi paso por la jefatura de estudios entendí que el clima de convivencia en un centro es fundamental para el éxito o fracaso del aprendizaje. Ninguna escuela tendrá éxito si no enseña a sus alumnos/as a resolver conflictos de forma correcta, porque el conflicto es natural, se da en todos los ámbitos de la vida y hay que aprender a gestionarlo adecuadamente.
En un centro con buen clima de convivencia, de respeto mutuo, de comprensión de los otros, de escucha, de empatía y de buena comunicación se aprende mejor, sin duda. En el mundo que nos ha tocado vivir que esto se produzca en un centro educativo, con la cantidad de retos que las redes y la convivencia globalizada nos pone, es un desafío. Un desafío ante el que hay que formarse para poder lograr ese buen clima que favorezca el aprendizaje.
Tengo puestas muchas ilusiones y expectativas en este curso, entre ellas que me dote de herramientas y estrategias para afrontar ese reto, que me haga replantearme y repensar la diversidad y que me obligue a hacer actividades con mis alumnos/as en el aula con las que poner en práctica los conocimientos adquiridos. También me gustaría aprender a manejar herramientas como esta que tengo entre manos, la edición de vídeos, etc para mejorar mi competencia digital como docente así que BIENVENIDO SEPTIEMBRE!!! y bienvenidas con él las ilusiones.
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