Hola a tod@s,
como ya sabéis de la entrada anterior voy a intentar incluir en mi centro la práctica de los grupos interactivos. Los actores escolares implicados para llevar a cabo esta actuación con éxito son:
1. Profesorado y equipo directivo:
En mi centro, afortunadamente, el equipo directivo apoya este tipo de prácticas y está implicado en la puesta en marcha de las mismas y ya ha habido un primer acercamiento en cursos anteriores con formación de profesorado voluntario en metodologías colaborativas con lo que esta práctica sería un paso más hacia un modelo inclusivo y dialógico.
No obstante, hay profesorado nuevo cada curso escolar que puede no saber de qué va este asunto, de forma que es imprescindible presentar la actividad a todos los profesores/as del centro, abrir un diálogo/debate al respecto, confrontar opiniones de forma respetuosa, valorar las ventajas y problemas que podría conllevar, ver otros modelos de centros donde ya se realiza esta práctica y finalmente, dejar un tiempo para pensar si verdaderamente se quiere implicar uno en este nuevo modelo o no.
Por supuesto, esto sería una práctica que se llevaría a cabo de forma voluntaria porque el profesorado que no cree o no comparte esta nueva forma de llevar una clase está en todo su derecho de no hacerlo. Quizá con el tiempo y con modelos de sus propios compañeros/as se animen en años venideros a sumarse al proyecto, pero considero fundamental respetar las distintas opciones/opiniones que puedan darse en un claustro con respecto a estos nuevos enfoques.
Esto implica un cambio de mentalidad que no todo el mundo está dispuesto a asumir y hay que respetarlo. No veo positivo imponer una forma de hacer las cosas, y mucho menos cuando lo que tratamos de inculcar es diálogo para resolver conflictos. No sería coherente.
Con el profesorado voluntario nos pondríamos manos a la obra y realizaríamos un pequeño taller de formación teórica sobre la práctica de los grupos interactivos, la resolución de conflictos y educación emocional a cargo de profesores del propio centro y junto a familias y otros miembros de la comunidad educativa.
Se pondría en marcha la actividad y al final de cada trimestre habría que pasar una encuesta de valoración en la que se evaluara esta práctica y junto con la jefatura de estudios se analizaría si verdaderamente ha mejorado el clima de convivencia en las aulas (y por ende en el centro). Es imprescindible evaluar para tomar conciencia del éxito o no de la actividad y analizar en qué podemos mejorar, qué podemos cambiar, qué no ha funcionado y debemos modificar, etc.
2. Alumnado:
Como ya he apuntado el alumnado de mi centro está acostumbrado a trabajar en equipos/grupos (al menos en el primer ciclo), pero debemos contar con ellos para que esta nueva forma de trabajar tenga éxito.
Hay que analizar con ellos/as las ventajas que tiene esta nueva forma de aprender, contar con su experiencia previa para ver qué cosas podemos mejorar con respecto a cursos anteriores. Hacerlos partícipes de este proceso e incluirlos de forma activa en él es básico para un buen resultado final.
Pasarles un cuestionario para recopilar información del tipo de contenidos y actividades que les gustaría realizar con esta nueva metodología puede ser una buena forma de saber su opinión al respecto.
Es bueno que los roles vayan rotando para que a lo largo del curso ejerciten cada rol y con él nuevas habilidades y para que no se acostumbren al mismo rol y se mantengan siempre motivados.
Y, por supuesto, la parte de evaluación/valoración con ellos/as es vital para recabar información y generar conciencia en ellos/as sobre las ventajas de la actividad a la hora de mejorar la convivencia.
3. Familias:
Incluir esta actividad es una oportunidad estupenda para incluir a las familias en la vida del centro, que participen, que se sientan útiles y motivados, que vean, sientan y formen parte del aprendizaje de sus hijos/as. Es una práctica positiva en todos los aspectos donde todos ganan.
Para que esta actividad tenga éxito es necesaria la formación de estas familias voluntarias (al igual que he recalcado para el profesorado pienso que debe ser siempre voluntario y tener paciencia para que con el boca a boca y en años venideros la buena experiencia vaya animando a otras familias a colaborar) y la colaboración estrecha con el profesorado con el que vayan a trabajar. Mucho diálogo, mucha interacción, mucho consenso y mucha coordinación para que todo funcione. Y tiempo. Y paciencia. En educación las cosas no cambian de hoy para mañana.
La valoración/evaluación de las familias es, como en los otros agentes, imprescindible para tomar conciencia y mejorar.
4. Otros miembros de la comunidad educativa:
En nuestro centro hay dos conserjes, una de ellas es una lectora incansable, un modelo genial de amor por la lectura y ha colaborado en actividades realizadas en la biblioteca, al igual que nuestra secretaria. También los educadores/as de la residencia, los viernes en horario de mañana pueden colaborar con el centro y las limpiadoras se implican siempre en los "concursos de limpieza" y otras actividades que se han realizado en cursos anteriores así que estoy segura que están dispuestos a implicarse en esta nueva forma de trabajar y en la medida de sus posibilidades (y sin cargarlos de más en su jornada laboral) podrían participar en algunas de las clases.
A continuación os dejo la infografía con el itinerario para la puesta en marcha de esta actividad.
ITINERARIO
Un saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario